El faraón recibe dos sueños de contenido semejante, y en Bereshit/Gn 41:32 se explica que esta repetición no es casual, sino que ocurre porque «este asunto es establecido delante de IHVH, y IHVH se apresura a hacerlo». La expresión «delante de IHVH» remite al ámbito del mundo espiritual superior —Beriá (בְּרִיאָה), en hebreo—, identificado con la Cámara del Trono Celestial. Desde allí, la voluntad divina es decretada, mientras que los ángeles —llamados en hebreo “mensajeros”—, que operan en el mundo espiritual inferior de Ietzirá (יְצִירָה), el “mundo formativo”, cooperan en la ejecución de esa voluntad en el plano físico, conocido como Asiá (עֲשִׂיָּה).
En las Sacras Escrituras vemos “duplicación” de nombres, por razones similares. Esto sucede con algunas personas cuando Dios llama a una persona para cumplir un propósito “ya establecido arriba” (en Beriá/los cielos). Ejemplos son: «Avraham, Avraham» (Bereshit/Gn 22:11), «Iaacóv, Iaacóv» (Bereshit/Gn 46:2), «Moshé, Moshé» (Shemót/Éx 3:4) y «Shmuel, Shmuel» (1Shmuel/Sm 3:10). El mismo recurso aparece en el Kéter/Nuevo—Testamento dentro de un contexto similar, aunque con un sentido negativo, en la proclamación: «Babilonia ha caído, ha caído» (Revelación 14:8).
Un ejemplo análogo se observa en la forma en que la Escritura describe la acción misma de Dios. Así leemos: «Entonces IHVH hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de IHVH desde los cielos» (Séfer Bereshit/Gn 19:24). Esta redacción sugiere una distinción entre el que decreta y el que ejecuta. Mientras que IHVH, desde el mundo superior y la Cámara del Trono Celestial, emite la orden, es IHVH mismo, manifestado en el mundo inferior o «mundo de la acción», quien lleva a cabo dicha sentencia.
Esta irrupción o revelación de Dios dentro del mundo finito recibe el nombre de Davár (דָּבָר), es decir, “Palabra”. Así como la palabra humana permite exteriorizar y dar a conocer lo que permanece oculto en el pensamiento, la «Palabra» representa la transición y revelación de la voluntad de IHVH desde las dimensiones espirituales superiores hacia nuestra realidad tangible. Así como nuestra palabra revela lo que está oculto en nuestros pensamientos, a la revelación de IHVH que habita en el mundo superior revelándose hacia el mundo inferior se le conoce como Palabra.



