Algunas sectas heterodoxas sostienen, por diversas razones, que el libro de Éxodo presenta a Moshé como un “dios”. Un ejemplo notable es el de los Testigos de Jehová, quienes afirman que Yeshúa puede ser llamado «un dios» en un sentido meramente representativo y positivo (según su interpretación de «Jn 1:1»). De este modo, concluyen que Yeshúa no es el único Dios verdadero, pues —según su razonamiento— Moshé también fue denominado «dios» por su función de representar a Dios.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días enseña que todos los seres humanos poseen el potencial de llegar a ser dioses, y para sustentar esta doctrina suelen recurrir al ejemplo de Moshé. En el planteamiento que afirma que Moshé era un “dios” —ya sea en un sentido meramente representativo o en el de una persona exaltada y deificada— se suelen citar dos pasajes específicos del libro de Éxodo.
Éxodo 4:16 — Moshé como “Dios” para Aarón
«Y él hablará por ti al pueblo; él será para ti como boca, y tú serás para él como Dios.» (Éxodo 4:16)
El texto hebreo dice literalmente: «él te será a ti como boca, y tú serás para él como Dios». La partícula hebrea ל (le) traducida «como» puede, en ciertos contextos, simplemente introducir el objeto indirecto del verbo «será», expresando comparaciones. Y en este pasaje funciona así, siendo mejor entendida como una partícula comparativa. Es decir, aunque Moisés no era Dios como Aarón no era una boca, Moisés es comparado a Dios y Aarón es correspondientemente comparado a una boca.
El término técnico usado aquí para la forma de hablar es un símil: Aarón es comparado a una boca para Moisés, y Moisés es asemejado a Dios para Aarón. Se podría decir que la relación de Moisés a Aarón se asemeja a la relación de Dios con una boca humana. Lo que está claro es que Moshé no es llamado “un dios”, ni tampoco es llamado “Dios”; simplemente describe una función representativa mediante un símil.
Éxodo 7:1 — Moshé “Dios” para el Faraón
«Mira, Yo te he hecho Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.» (Éxodo 7:1)
El texto hebreo dice literalmente: «Yo te he hecho Dios para el Faraón». Nótese que Adonái no declara que Moshé sea Dios, sino que lo ha constituido o establecido como “Dios para el Faraón”. Esta formulación aclara desde el inicio que el pasaje debe interpretarse en continuidad con Éx 4:16, donde —como vimos— el hebreo emplea un símil.
En este texto de Éx 7:1 la ausencia de la partícula comparativa ל (le) cambia la figura retórica del símil a la metáfora. Una metáfora expresa una comparación sin utilizar términos como «como», pero conserva el mismo valor de analogía. Por ejemplo, las frases «Mi hija es como un ángel» y «Mi hija es un ángel» transmiten exactamente la misma idea: la segunda es una metáfora de la primera.
Símil —
«y tú serás para él como Dios.» (Éx 4:16)
Metáfora —
«yo te he hecho Dios para Faraón.» (Éx 7:1)
A la luz del símil de Éx 4:16, debe entenderse Éx 7:1 como su correspondiente metáfora. Por ello, el hebreo Elohim en este pasaje no debería traducirse: «un dios», sino en el sentido representativo de: «[como] Dios».
En conclusión, ni Éx 4:16 ni Éx 7:1 afirman que Moshé fuera Dios ni «un dios». Ambos textos expresan, mediante un símil y una metáfora complementarios, que tanto Aarón (Éx 4:16) como el faraón (Éx 7:1) debían relacionarse con Moshé de manera análoga a cómo se relacionarían con Dios en el ejercicio de Su autoridad y Su Palabra.



