Según las instrucciones de la Torá para llevar a cabo con éxito la ceremonia del Iom Kipur / Día de la Expiación, registradas en Lv 16, de la congregación de los hijos de Israel debía de tomarse dos machos cabríos para lejatát/לְחַטָּאת, es decir, para una sola ofrenda por el pecado (Lv 16:5), pero con dos movimientos. Esto significa que según la Torá estos dos machos cabríos no constituyen dos sacrificios distintos con dos propósitos distintos, sino una sola ofrenda. Son dos momentos o aspectos de un único acto expiatorio. De manera que la muerte del primero y el envío del segundo son complementarios, no hay que separarlos.
“Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos: una suerte por Adonái y otra suerte por Azazel”
La construcción la-Azazel (לַעֲזָאזֵל) en Lv16:8 es paralela a la-Adonái (לַיהוָה). La Torá utiliza la misma preposición y el mismo esquema gramatical. La pregunta que surge sería, ¿Es Azazel un lugar, un concepto, o una entidad que es destinataria del macho cabrío como Adonái es destinatario del otro?
Como la construcción la-Azazel es paralela a la-Adonái, con la misma preposición, lo sugerido es que Azazel es una entidad destinataria como Adonái es el destinatario. En 1 Enoc, Azazel es un ángel apóstata que enseñó a los humanos los secretos de la guerra y de la seducción, en otras palabras, es presentado como el origen de la corrupción de la humanidad. Su condena es ser encadenado en el desierto hasta el juicio final. Si Azazel es una entidad, es decir, el Adversario o un ser asociado con él, entonces la ceremonia de Iom Kipur adquiere una dimensión que va más allá de la expiación de los pecados. Porque si el Adversario usaba los pecados de Israel como material de acusación ante la Corte Celestial (cf. Zac 3:1-2; Job 1) para luego aplicar el castigo de la muerte. Y aquí, al Adversario se le entrega el macho cabrío cargado con los pecados de Israel, con eso se le da lo que parece ser una victoria.
MACHO CABRÍO PARA ADONÁI: es sacrificado, su sangre entra al Lugar Santísimo, y entonces Israel recibe expiación ante Adonái.
MACHO CABRÍO PARA AZAZEL: cargado con los pecados, es enviado al desierto / precipicio a Azazel, quien "recibe" los pecados de Israel. Aparentemente Azazel obtiene una victoria, porque recibe una ofrenda y los pecados como material para acusar al pueblo de Israel.
Sin embargo, todo está divinamente orquestado para operar exactamente a la inversa. El macho cabrío enviado para Azazel no es una ofrenda a Azazel, es una devolución y una declaración de victoria. Los pecados que Azazel usaba como acusación contra Israel le son devueltos pero ya cancelados mediante la muerte por la muerte del primer macho cabrío, y es en ese estado, ya cancelados, que son devueltos a Azazel. Él es el origen del pecado, y él recibe su propia carga de vuelta, quedando así despojado de su arma de acusación.
¿Cómo este ritual de Iom Kipur, como forma de tipo y sombra (tavnit), se completa en la obra del Mashíaj: su muerte, su descenso, su triunfo, y la restauración de Israel?
Este es el misterio que Iom Kipur anticipaba año tras año. Lo que parecía una concesión al Adversario era en realidad su derrota.
Y es precisamente este misterio el que Shimón Kefá revela en su cumplimiento cuando dice que el Mashíaj, muerto en la carne pero vivificado en espíritu, fue y proclamó (gr. ekḗryxen = un anuncio de triunfo), a los espíritus encarcelados que en los días de Nóaj desobedecieron (1 Pe 3:19-20): aquellas mismas entidades que desde Gn 6 habían corrompido la creación y que aguardan encadenados en lo profundo (véase también Judas 1). En el Antiguo Cercano Oriente, cuando un rey vencía a otro en batalla, el heraldo del vencedor entraba a la ciudad del vencido y proclamaba públicamente la victoria para que la derrota fuera declarada, registrada, e irrevocable.
El Mashíaj, como antitipo del rito completo del Iom Kipur, cumple los dos movimientos en su orden preciso. Primero, como el macho cabrío por Adonái, es ejecutado en el madero, cargando en su propio cuerpo la totalidad del pecado humano (1 Pe 2:24), concentrándolo hasta su fuente y ofreciendo su sangre no en el Lugar Santísimo terrenal sino en el celestial (Heb 9:12), consumando así la expiación ante el trono de Elohím. Luego, como el macho cabrío que desciende al precipicio, Yeshúa haMashíaj vivificado en espíritu desciende a las profundidades, no como ofrenda al Adversario sino como heraldo victorioso que proclama a los espíritus encarcelados que en los días de Nóaj desobedecieron (1 Pe 3:19), que el Adversario ha sido despojado definitivamente de toda acusación, pues los pecados que esgrimía contra Israel han sido absorbidos y anulados en el cuerpo de Yeshúa, dejándolo sin causa que presentar ante la Corte Celestial, que el acta de los decretos ha sido clavada en el madero (Col 2:14-15), y que Gn 3:15 ha llegado a su cumplimiento: la cabeza de la Serpiente ha sido aplastada en el mismo territorio donde creyó haber vencido, habiendo Yeshúa cargado en su propio cuerpo los pecados de todos, y habiéndolos llevado al único lugar donde pueden ser anulados: la muerte.
Este ritual de Iom Kipur era un ejercicio que se practicaba anualmente como una preparación para el pueblo de Israel, anticipando la manifestación del Mashíaj, quien llevaría a su plenitud esta ceremonia mediante su ofrenda por el pecado y la expiación de las transgresiones de Israel, al cargar sobre sí mismo la totalidad de sus culpas.
Iom Kipur es el día en que el Adversario parece recibir una victoria (los pecados de Israel, la muerte del macho cabrío expiatorio), pero en realidad está siendo despojado de su poder acusatorio. El cumplimiento del verdadero Iom Kipur se reveló en el Gólgota.



