La Ceremonia de las Suertes de Iom Kipur y el Letrero sobre el Madero
Se explica Jn 19:19 en relación con las suertes que se lanzaban el día de Expiación (Iom Kipur).
Aunque todos los movimientos del servicio de Iom Kipur (Día de Expiación) se realizaban con gran solemnidad, suma atención y profundos sentimientos personales que denotaban el arrepentimiento, sin duda uno de los momentos más dramáticos del día son las suertes que el Sumo Sacerdote llevaba a cabo. Éste es el proceso que determinaba cual sería el cabrito expiatorio y cuál sería el que haría la expiación por los pecados de Israel.
Después de hacer confesión sobre su becerro, el Sumo Sacerdote pasaba a la sección oriental del atrio, frente a la entrada. Era acompañado por dos hombres: a su derecha, el "asistente", que es en realidad nada menos que el sacerdote sustituto que fue designado para reemplazar al Sumo Sacerdote, en caso de que estuviese en estado de impureza. A su izquierda, el jefe del clan familiar que se encargaba del servicio en el Templo ese mismo día de la semana.
Se colocaban en el sector oriental del atrio, al norte del altar, dos machos cabríos preparados para las suertes.
Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto...Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de IHVH, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por IHVH, y otra suerte por Azazel. (Lv 16:5, 7, 8)
Allí se colocaba también una caja de madera con las suertes, y dentro de ella estaban las dos suertes, de conformidad con los versículos anteriores. Esta caja era lo suficientemente grande como para contener las dos suertes y para que el sacerdote pusiera sus dos manos dentro. En una suerte estaban escritas las dos palabras hebreas que significan “Para IHVH", y en la otra estaba escrita la palabra "Para Azazel".
Estas suertes eran originalmente de madera. Eran probablemente lo que hoy conocemos como boj, y algunos han escrito que se asemejaba a madera de caoba.
Flanqueado por los dos hombres, el Sumo Sacerdote introduce sus manos en la caja de las suertes y agita las dos suertes en el interior, para demostrar que no sabe cuál tiene la inscripción: "Para IHVH". Se consideraba una señal de buen augurio del cielo si esta suerte se sacaba con la mano derecha, por lo que se les mezclaba para que no las reconociera y, por tanto, alegrarse más cuando apareciese en su mano derecha. Esta tradición implicaba que durante un período de muchos años, el Sumo Sacerdote hiciera trampa para tomar en su mano derecha la suerte con el texto "Para IHVH". Esto dejó de hacerse algunos años antes de la destrucción del Templo.
Otras opiniones sostienen que sacaba las suertes muy rápidamente de su caja, lo que demostraba era que actuaba sin previsión o vacilación y, por tanto, sin hacer ninguna selección intencional.
De esta manera, el Sumo Sacerdote sacaba las dos suertes de la caja, una en la mano derecha y la otra en su izquierda. Sólo una vez que las había sacado sabía en que mano estaba cada una de las suertes.
Si su mano derecha tenía la suerte "Para IHVH", el asistente declaraba: "¡Señor! ¡Sumo Sacerdote! ¡Levanta tu mano derecha!". Y con este grito, todos los reunidos escuchaban el anuncio y sabían que había ocurrido una señal favorable. Pero si la mano izquierda era la que tenía esta suerte, el jefe del clan familiar gritaba: "¡Señor! ¡Sumo Sacerdote! ¡Levanta la mano izquierda!" En cualquier caso, la suerte con la escritura se mostraba ante el pueblo.
Una gran expectación y sentimientos de arrepentimiento marcaban todo el servicio de Iom Kipur. Uno de los momentos más dramáticos era la suerte sobre el cabrito expiatorio que actuaba como una expiación por los pecados de Israel. En la imagen se ve al Sumo Sacerdote, flanqueado por el sustituto del Sumo Sacerdote a su derecha, y el jefe de la familia en servicio a su izquierda.
El Sumo Sacerdote colocaba entonces estas suertes en las cabezas de los machos cabríos, entre sus cuernos: la que tomó en su mano derecha se coloca sobre el animal a su derecha, y de la izquierda, sobre el de la izquierda. Al colocar la suerte de "Para IHVH" al sacrificio, recitaba en voz alta las palabras: "Para IHVH, una ofrenda por el pecado". Una vez más se pronunciaba el santo e inefable Nombre de Dios. Todos los sacerdotes y los israelitas presentes que escuchan el Nombre repetían el versículo "¡Bendito sea el Nombre de su reino glorioso, por siempre jamás!"
A la luz de lo expuesto, este mandamiento funcionaba como una figura anticipatoria del Mesías que había de venir. En Jn 19:19-20 se relata que Pilato mandó colocar sobre la cabeza del Mesías un letrero de madera, en el cual estaba escrito el motivo de su condena en hebreo, griego y latín:
ישוע הנצרי ומלך היהודים
Ieshúa Hanetzarí Umélej Haiehudim
Ieshúa el Nazareno y Rey de los Judíos
Tomando la primera letra de cada palabra de Ieshúa Hanetzarí Umélej Haiehudim obtenemos IHVH. El Nombre de Dios sobre la cabeza de Ieshúa. Sobre el madero dentro de la iglesia católica se ven las letras INRI, esto es porque ellos lo han hecho en latín (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM = INRI), pero en hebreo el acrónimo de: Ieshúa Hanetzari Umélej Haiehudim es IHVH.
En hebreo:
ישוע הנצרי ומלך היהודים
Nota: El hebreo se lee de derecha a izquierda, tomando la primera letra de cada palabra se lee el Nombre santo de Dios que es יהוה.
ADDENDUM
Algunos comentaristas sostienen que la expresión «Ieshúa el Nazareno y Rey de los Judíos» no debería traducirse con la letra «Vav» (ו), entendida como «Y», a fin de evitar que el acrónimo resultante forme el Nombre de Dios. No obstante, cabe señalar que el uso de la «Vav» es plenamente legítimo dentro de la gramática hebrea. Así lo reflejan tanto Shalom Ben-Chorin en su obra Bruder Jesus, como Fra Angelico en su interpretación de este pasaje. Un ejemplo análogo puede observarse en Libro de los Salmos 95:3: «אֵל גָּדוֹל יְהוָה וּמֶלֶךְ גָּדוֹל עַל־כָּל־אֱלֹהִים», donde la forma «וּמֶלֶךְ» (umélej) introduce correctamente la conjunción «y», traduciéndose: «Adonái es Dios grande, y Rey grande sobre todos los dioses».
La razón que llevó tanto a Fra Angelico como a Shalom Ben-Chorin a adoptar esta traducción del griego al hebreo es la forma de la inscripción atribuida a Pilato. En el texto griego, la repetición del ómicron, que cumple la función de artículo definido de la palabra que introduce, hace que el segundo ómicron, colocado antes del término «rey», pueda ser interpretado con naturalidad como una conjunción copulativa. De este modo, su equivalente adecuado en español resulta ser «y».
El griego literalmente dice: ιησους ο ναζωραιος ο βασιλευς των ιουδαιων. Transliterado: Iesous o Nazoraios o basilieus ton Ioudaion. Traducción literal: Ieshúa el nazareno el rey de los judíos. Como es de observarse el Omicron griego "o", que literalmente se traduce al español por el artículo definido "el", aparece dos veces; precediendo la palabra Nazoraios (nazareno) y la otra precediendo la palabra basilieus (rey). El erudito en lengua griega Paul A. Miller analiza una inscripción paralela dedicada a Zeus que reza «Zeus o theos o basileus». En ella se observa la repetición del ómicron, que precede a cada calificativo y que, de forma literal, podría traducirse como «Zeus el dios, el rey». No obstante, Miller precisa que la forma nominativa masculina de este elemento no corresponde exactamente al uso del artículo definido «el» en español. De hecho, algunos especialistas prefieren describirlo como un determinador, cuya función es articular y vincular los términos que introduce, en este caso «el dios» y «rey».
A partir de este análisis, Miller concluye que la traducción más adecuada no es «Zeus el dios, el rey», sino «Zeus el dios y rey», entendiendo el segundo ómicron con valor conjuntivo. Aplicando este criterio a la inscripción de Pilato, el sentido resultante sería «Ieshúa el nazareno y rey de los judíos», que en hebreo puede expresarse como «ישוע הנצרי ומלך היהודים» (Ieshúa HaNetzrí uMélej HaYehudím). De este modo, al tomar las iniciales de cada palabra, se obtiene la secuencia י־ה־ו־ה, correspondiente al Nombre divino (IHVH).








