Cuidado con la Cabalá, que es neoplatonismo canalizado y reformulado a través del misticismo judío medieval.
La afirmación de que la Cabalá representa un pensamiento puramente hebreo requiere una revisión crítica a la luz de la historia. Una investigación de sus orígenes revela que este sistema místico es, en gran medida, neoplatonismo helenístico canalizado y reformulado a través del misticismo judío medieval.
Itzjaq Israelí, Bajya ibn Paquda y Shlomo ibn Gabirol fueron destacados filósofos judíos medievales, profundamente influidos por el neoplatonismo griego. Israelí e ibn Gabirol, en particular, adoptaron las estructuras filosóficas helenísticas de la emanación y las modificaron para hacerlas compatibles con sus propias convicciones teológicas.
El eslabón que conecta directamente la filosofía neoplatónica con la primera Cabalá provenzal fue Itzjáq Saguí Nahor, conocido como "el Ciego", hijo del eminente talmudista Avraham ben David de Posquières, llamado el Rabad. Fue precisamente el Rabad uno de los patrocinadores que financió a Yehudá ibn Tibón en Lunel para traducir al hebreo obras clave como Jovot haLevavot de Bajya ibn Paquda y Tikún Midot haNéfesh de Shlomo ibn Gabirol. La llegada de estos textos filosóficos a su entorno ocurrió en las mismas décadas y dentro del mismo círculo familiar en el que su hijo, Itzjáq Saguí Nahor, comenzaba a estructurar y enseñar la doctrina de las Sefirot.
De este modo, el misticismo judío medieval incorporó un lenguaje filosófico de origen griego, que contribuiría a configurar concepciones fundamentales de la Cabalá.
Como resultado visual y teológico de este sincretismo, podemos ver una notable semejanza estructural entre el Árbol de Porfirio, discípulo del filósofo neoplatónico Plotino, y el diagrama de las Sefirot de la Cabalá, como puede observarse en la imagen que comparto.
Resulta irónico que en la actualidad muchas personas afirmen poseer una "mentalidad hebrea" depurada de influencias externas mientras abrazan la Cabalá. Una corriente cuya formulación teosófica ("sabiduría divina") recibió una inyección considerable de la filosofía neoplatónica griega y sirvió como su base, transmitida precisamente a través del linaje familiar en el que esta forma de misticismo nació.
El uso de la Cabalá implica recurrir a una filosofía neoplatónica adaptada por rabinos y filósofos judíos de Provenza para reinterpretar los relatos del Génesis y otros textos de la Torá. Si usted enseña Cabalá, usted está utilizando esta filosofía neoplatónica griega, canalizada a través de la filosofía judía, de la que se valieron rabinos neoplatónicos para explicar sus concepciones de la Torá, haciendo una mezcla de todo: una forma de misticismo judío medieval influido por el neoplatonismo helenístico. Ante esta mezcla de conceptos helenísticos y misticismo judío, resulta pertinente recordar la advertencia de Yeshúa haMashíaj registrada en Mt 16,6, referida originalmente a los líderes de su tiempo y aplicable a las doctrinas posteriores: ¡Cuídense de la levadura de los rabinos!




