Los asuntos que dominan la predicación de Iojanán haMatvil (Juan el Bautista) en Mt 3 presentan una notable afinidad temática con el ciclo de arrepentimiento que conduce desde el 1 del mes Elul al 10 de Tishrí. Su proclamación comienza con el llamado a la תְּשׁוּבָה (teshuvá), “arrepiéntanse” (Mt 3,2), y quienes responden acuden al Jordán confesando sus pecados, וִדּוּי (vidui; Mt 3,6). A esto se une el anuncio de la מַלְכוּת (maljut), pues “el Reino de los Cielos se ha acercado” (Mt 3,2), tema particularmente apropiado para una temporada que culmina en la proclamación Elohím como Rey del Universo. Iojanán aborda también el זְכוּת אָבוֹת (zejút avót), el mérito de los patriarcas Avraham, Ítjaq y Iaaqov, al advertir: “No piensen decir dentro de ustedes: A Avraham tenemos por padre” (Mt 3,9); la descendencia de Avraham, por sí sola, no libra al hombre de la rendición de cuentas. Finalmente, toda la escena está atravesada por el tema del דִּין (Din), el Juicio: “la ira venidera” (Mt 3,7), “el hacha está puesta a la raíz de los árboles” (Mt 3,10), el aventamiento de la era, la reunión del trigo y la quema de la paja (Mt 3,12).
Mt no proporciona una fecha para el comienzo de la avodá /ministerio de Iojanán/Juan, por lo que esta correspondencia no permite establecer por sí sola una cronología. Sin embargo, la concentración de motivos resulta suficientemente significativa como para considerar un posible trasfondo de Elul-Tishrí.
Dos asuntos dominan desde el comienzo la proclamación de Iojanán: תְּשׁוּבָה, teshuvá (arrepentimiento), y מַלְכוּת, maljut (reino). Su primera proclamación une precisamente ambos: “Hagan teshuvá/arrepentimiento, porque se ha acercado el Reino de los Cielos” (Mt 3,2).
El pueblo debe retornar porque el Reino se aproxima. La teshuvá aparece así como preparación para la manifestación de la soberanía del Cielo.
Esta asociación es bastante sugestiva para la temporada de Elul-Tishrí. En la tradición de Israel, Elul adquiere el carácter de un período de 40 días de examen, retorno y preparación que conduce a Iom Teruá / Rosh Hashaná y finalmente a Iom Kipúr. El día festivo de Iom Teruá / Rosh Hashaná, por su parte, quedó caracterizado de manera especial por la proclamación del Reino de Dios sobre su creación. La antigua liturgia rabínica del Musáf (מוסף: servicio de oración adicional que se reza durante la mañana de Rosh Hashaná) articula el día alrededor de tres grandes secciones: מַלְכֻיּוֹת, Maljuiot (Reinados); זִכְרוֹנוֹת, Zijronot (Recuerdos); y שׁוֹפָרוֹת, (Shofarot). En Maljuiot se proclama a Dios como Rey mediante una serie de textos del Tanáj (Biblia Hebrea; AT).
La combinación que abre Mt 3: “hagan teshuvá porque el Maljut se ha acercado”, reúne dos motivos que ocupan lugar central en esta temporada: la preparación mediante la teshuvá, y el reconocimiento de la soberanía del Rey de Universo.
La voz que prepara el camino del Rey
A esta primera asociación se añade la manera en que Iojanán interpreta su propia misión/avodá. Mt aplica a él las palabras del profeta Isaías:
“Voz del que clama: en el desierto preparad el camino de Adonái; enderezad sus sendas”
(Mt 3:3; Is 40:3).
La cita inicial: “voz del que clama, en el desierto...”, procede del versículo que abre la sección de consolación de Isaías. En el ciclo de la Sinagoga esa unidad encabeza las שבע דנחמתא (siete haftarot de consolación) que corren desde el Shabat posterior al 9 de Av hasta las puertas de Iom Teruá / Rosh HaShaná.
En la profecías de Isaías 40, se prepara una gran calzada en el desierto porque el Rey – aquí Adonái – viene y se revelará públicamente: “He aquí que Adonái YHVH vendrá con poder” (Is 40:10). El camino debe ser nivelado para la llegada del Rey del Universo.
Toda esta combinación hace posible que el trasfondo sea de la temporada de Elul-Tishrí, que se basa en arrepentimiento, preparación para recibir la soberanía divina y la aparición del Rey del Universo.
Zejut Avot
Otro elemento aparece cuando Iojanán se vuelve contra aquellos que confían en su descendencia:
“Hagan, pues, frutos dignos de teshuvá, y no penséis decir dentro de ustedes mismos: “A Avraham tenemos por padre”; porque les digo que Elohím puede levantar hijos a Avraham aun de estas piedras”
(Mt 3:8-9).
Aquí se toca directamente la cuestión de זְכוּת אָבוֹת (Zejút Avót), el mérito de los patriarcas. En la liturgia de Iom Teruá / Rosh Hashaná, el mérito de los patriarcas se concentra en la sección de זכרונות (Zijronot; versículos de recuerdo), articulada alrededor de la Aqedá (atadura de Isaac por Avraham en Gn 22), que es además parte de la lectura central para la festividad. En Rosh Hashaná se lee la Aqedá (Gn 22), y el bloque de Zijronot pide a Dios recordar el pacto de los padres a favor de los hijos. Aunque en esta sección Dios evalúa el comportamiento de toda la humanidad y recuerda cada acción cometida, el pueblo judío evoca la fidelidad de sus fundadores para pedir misericordia en el Día del Juicio.
La bendición de Zijronot incluye diez versículos del Tanáj (biblia hebrea; AT) específicos y concluye con un ruego para que Dios recuerde los pactos:
La Aqedá (El sacrificio de Isaac): Es el punto culminante de la oración. Se pide a Dios que recuerde el momento en que Avraham estuvo dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac en el monte Moria.
El Pacto con los Patriarcas: Se recitan versículos que mencionan cómo Dios recuerda Sus promesas y alianzas con Avraham, Isaac y Iaaqov/ Jacob.
En el judaísmo, זְכוּת אָבוֹת (Zejut Avot) funciona como un fondo de méritos espirituales acumulados por los Patriarcas de los cuales sus descendientes pueden beneficiarse en momentos de juicio. Al hacer sonar el shofar durante el rezo de Zijronot, se busca “despertar” ese mérito y el pacto eterno ante el Creador.
Cuando Iojanán dice: “no piensen decir dentro de ustedes: tenemos por padre a Avraham” (Mt 3,9), está negando la validez del argumento sobre el que descansa la petición de perdón, y exige en su lugar: “fruto digno del arrepentimiento” (Mt 3,8).
Si la escena es de Elul, la polémica sería la más adecuada.
Iom HaDin – Día del Juicio
El lenguaje de Mt 3 se vuelve abiertamente judicial.
“¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera?”
(Mt 3:7).
“Ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles” (Mt 3:10).
“Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego”
(Mt 3:10).
“Su aventador está en su mano, y limpiará su era; recogerá su trigo en el granero y quemará la paja”
(Mt 3:12).
El anuncio del Reino contiene, por tanto, un anuncio de דִּין (din; juicio). La llegada del Rey implica hacer una evaluación, y aquí la genealogía no será suficiente. Deben aparecer frutos dignos de arrepentimiento. La teshuvá (arrepentimiento) debe producir una transformación visible porque el juicio ya se encuentra próximo con la venida del Reino de los Cielos.
La correspondencia con Iom Teruá / Rosh Hashaná vuelve a resultar significativa. Ya la Mishná conserva la concepción de este día como tiempo de juicio universal, donde el día toma un aspecto de terror y juicio, el día en que: וְכָל בָּאֵי עוֹלָם יַעַבְרוּן לְפָנֶיךָ כִּבְנֵי מָרוֹן“kol baéi olam ovrin lefanéja kivnéi marón”: “todos los habitantes del mundo pasan delante de Él como rebaño de ovejas”.
El tema del Reino de los Cielos aparece así unido al del juicio, la misma combinación que caracteriza la proclamación de Iojanán: el Reino se aproxima y, precisamente por ello, el hombre debe hacer teshuvá/arrepentimiento antes de la llegada del juicio.
Los árboles y los frutos
Incluso las imágenes agrícolas empleadas por Iojanán resultan apropiadas para esta temporada de Elul-Tishrí. El mes de Tishrí se encuentra en el período de la recolección de los productos del verano y conduce a la festividad de Sucot (Tabernáculos), que la propia Torá denomina como: חַג הָאָסִף (Jag haAsif; Fiesta de la Recolección: Éx 23:16; 34:22). Es la época en que productos de la tierra, como uvas, higos, dátiles y granadas, han llegado a su cosecha.
Dentro de este ambiente, la exigencia de “frutos dignos de teshuvá” y la advertencia contra “todo árbol que no produce buen fruto” tendría una imagen visual y apropiada.
La propuesta, por tanto, descansa principalmente sobre la acumulación de motivos. Iojanán anuncia תְּשׁוּבָה, teshuvá, porque el מַלְכוּת, Maljut, se aproxima. El pueblo responde mediante וִדּוּי, vidui (confesión de pecados), acompañado de tevilá (inmersión; bautismo). Iojanán cuestiona la confianza automática en זְכוּת אָבוֹת (zejut avot; los méritos de los patriarcas). Anuncia el דִּין (Din; Juicio), mediante imágenes de árboles examinados por sus frutos, un hacha preparada, una era aventada y fuego para aquello que resulta inútil. Al mismo tiempo se presenta como la voz que prepara el camino para la aparición del Rey.
Teshuvá, Maljut, Zijrón, zejut avot y din son precisamente algunos de los grandes ejes que convergen alrededor de Iom Teruá / Rosh Hashaná y Iom Kipur. Ningún elemento aislado permite fechar Mt 3. Sin embargo, cuando todos aparecen simultáneamente dentro de una misma proclamación, la posibilidad de que el ministerio inicial de Iojanán en Mt 3 esté situado literaria o históricamente en el ambiente de Elul-Tishrí merece ser considerada. El argumento adquiere su peso mediante la convergencia.



