El hebreo Rosh Hashaná significa “Cabeza de Nuevo”. La Torá (Éx 12:2) dice: “el mes de Aviv es el principio de los meses de ustedes”. Aviv es el primer mes con el fin de establecer el calendario de la historia del pueblo de Israel. Pero en ninguna parte de las Escrituras el mes de Aviv es considerado “año nuevo” en línea con la creación del mundo, solamente con la liberación del pueblo de Israel.
En cambio, la Torá enseña en Lv 25:9: “Resonarás el shofar en el séptimo mes a los diez días del mes, en Iom HaKipurim”. De acuerdo a este mandato, la cuenta del año del Iovel (”Jubileo”) es un ciclo desde Tishrí a Tishrí. Según la Torá, en todo el capítulo 25 de Lv la cuenta del Shmitá (”Cuenta de 7 años / Año Sabático”), la cosecha, y todo marco agrícola, deben de estar en línea con el Iovel (Jubileo), cuyo ciclo es de Tishrí a Tishrí (vr. 8). De modo que el mes de Tishrí es el inicio del año del Iovel, del Shmita, la Cosecha, compra de propiedades y todo marco agrícola.
Toda cuenta concerniente a la tierra inicia en el mes de Tishrí: de Tishrí a Tishrí. Por lo tanto, es razonable que la Creación culminó en el mes de Tishrí, al inicio del año con respecto a la tierra, sus ciclos y el sustento que de ella procede.
Sin embargo, podría parecer que la Torá establece un solo Rosh Hashaná, el correspondiente al mes de Aviv (Nisán): “Este mes será para ustedes el primero de los meses” (Éx 12:1). A partir de este texto, podría sostenerse que sólo existe un comienzo del año. No obstante, la propia Torá muestra que la cuenta del Iovel (Jubileo), la Shemitá (séptimo año, o año sabático), la cosecha, la compraventa de propiedades y, en general, todo el marco agrícola se rigen por un ciclo anual que comienza y concluye en el mes de Tishrí. Sugiero la siguiente explicación:
El año para la Tierra de Israel y su producción inicia con la llegada del invierno, en la estación lluviosa. Solamente el que ara, planta y recibe lluvia en invierno cosechará en verano: “El hombre haragán no ara por el frío; de modo que mendigará comida, con las manos vacías, en la época de la cosecha” (Pr 20:4). Por esta razón, el primero de Tishrí constituye Rosh Hashaná para buena parte de las leyes pertenecienters a la tierra. También sirve como referencia para la cuenta de los años y de los reinados de las naciones, pues el sustento mismo del ser humano depende de la bendición y del producto de la tierra; incluso: “el rey está al servicio del campo” (Ec 5:8; v. 9 en otras versiones). El relato mismo de la Creación, en Gn, involucra la exhortación de Dios a Adám de labrar y trabajar la tierra en su salida del Jardín del Edén. Adám recibe la tarea de trabajarla y, después de su salida del Jardín del Edén, queda ligado nuevamente a ella mediante el trabajo y el sustento. De esta manera, es razonable colocar la culminación de la Creación en el mes de Tishrí, al comienzo del otoño y del nuevo ciclo de la tierra, precisamente cuando comienza el año con respecto al sustento y a la actividad agrícola. De este modo, los años de la Creación del mundo se cuentan a partir del primero de Tishrí, el día en que culminó la obra de la creación e inició el primer ciclo de la tierra bajo la intervención y el trabajo del ser humano.
En contraste con esto, la Torá dice: “El mes de Aviv será para ustedes el principio de los meses”. Debe observarse la expresión “para ustedes”: Aviv constituye el comienzo de los meses para Israel, es decir, el punto de partida de su historia como pueblo. Su nacimiento nacional, marcado por la salida de Egipto, tuvo lugar precisamente en este mes. La historia de Israel comienza así en el primero de Aviv (Nisán), pues fue en el “mes de Aviv” cuando el pueblo salió de Egipto; y, transcurridos doce meses, quedó completado su primer año de liberación. A partir de este acontecimiento histórico, todos los años vinculados a la historia de Israel toman como referencia el mes de Aviv. Del mismo modo, los reinos de los reyes de Israel se computan desde este punto de referencia, ya que su gobierno pertenece al orden histórico de Israel, y representa al gobierno de Dios manifestado por medio de Su pueblo.
De este modo, encontramos que dentro del calendario de Israel coexisten dos ciclos anuales, cada uno determinado por un ámbito distinto.
➥ El año de la tierra y de la Creación del mundo iniciando el primero de Tishrí.
➥ El año correspondiente a la historia del pueblo de Israel iniciando el primero de Aviv, posteriormente denominado Nisán.
Dentro del marco agrícola de la creación, no es apropiado enumerar los meses de ninguna manera; en lugar, cada mes es referido por su nombre de acuerdo a su importancia y significado dentro de las estaciones del año. Esto, en efecto, lo encontramos en la Torá: Nisán es llamado Jódesh Ha-Aviv (Mes de la primavera), Iar es Jódesh Ziv (Mes del Esplendor), Tishri es Jódesh Etanim (Mes del Poder o del fluido de los Arroyos), y Jesván es Jodesh Ha-Bul (Mes de la Inundación o “del Diluvio”).
Sin embargo, el año que encabeza el el mes de Aviv (Nisán), cuyo fundamento es histórico, se cuenta tanto en su conjunto como en la numeración interna de sus meses. Los años se computan a partir de la salida de Egipto, y los meses se enumeran en relación con ese mismo acontecimiento: Aviv (Nisán) es el primer mes, mientras que Tishrí corresponde al séptimo. De este modo, se observa un doble patrón: los meses del año iniciando desde Tishri reciben nombres, mientras que los meses iniciando desde Aviv (”Nisán”) son enumerados.
Por lo tanto, la cuenta de los años correspondientes a la tierra y a la Creación del mundo comienza el primero de Tishrí, y es a partir de este mes que dichos años se computan. En cambio, la cuenta de los años correspondientes a la historia del pueblo de Israel comienza el primero de Aviv (Nisán), porque fue en el “mes de Aviv” cuando Israel salió de Egipto. Por ello, los años de su historia se cuentan a partir de este mes.
Así que la cuenta de los años de la historia del pueblo de Israel es 1, 2, 3, 4,....etc, de Aviv a Aviv. Y la cuenta de los años de la creación es 1, 2, 3,...5762, 5763, 5764....etc.... de Tishri a Tishri.[1]
[1] Según Flavio Josefo (Antigüedades, I, 3, 3), el mes de Tishrí servía como comienzo del año, conforme a la tradición que situaba en este mes la creación del mundo. Esta concepción aparece también en otros pasajes de la Torá. Sucot es descrito como la “tequfat hashaná”, es decir, el cierre o término del año (Éx 34:22); en el año del Iovel, el toque del shofar en Iom Kipur marca la santificación y entrada del Jubileo (Lv 25:9-10); y Ezequiel 40:1 sitúa su visión “en Rosh Hashaná, en el décimo día del mes”. En este último versiculo, la expresión “Rosh Hashaná” no parece funcionar como el nombre propio de alguna festividad, sino en el sentido de “inicio del año”. La referencia al “10 día del mes” identifica ese día con el 10 de Tishrí, Iom Kipur, en correspondencia con el Iovel establecido en Lv 25.



