El texto griego de Mt 2:23 presenta ciertas dificultades para captar exactamente lo que Mt tenía en mente al afirmar que Ieshúa habitó en Natzrát en cumplimiento de la profecía. Esta dificultad se resuelve al leer el texto en el idioma hebreo. En la tradición judía se asumía que la residencia geográfica del Mesías debía estar respaldada por una profecía, como ocurre con Bet Léjem1 o Galilea.2 Por eso, para la escuela de Matái,3 era necesario encontrar un fundamento en la profecía para su estancia en Natzrát. Esta exigencia se apoya en la convicción judía de que todo lo concerniente al Mashíaj4 se halla ya contenido en la Torá y en los Profetas.
El texto griego/español de Mt 2:23 dice lo siguiente:
“Y se estableció en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”.
Cuando el texto se lee en griego o en español, el sentido que Mt pretende transmitir al lector simplemente desaparece. Esto se debe a que tanto el griego como el español son lenguas que consignan las vocales (a,e,i,o,u), mientras que el hebreo se escribe, en su forma más antigua, únicamente con consonantes. Esta riqueza del idioma hebreo permite que una misma palabra admita distinta vocalización, dando lugar a distintas palabras y significados, más allá de una única lectura.
En este contexto, el traductor del Evangelio de Mt al griego se vio obligado a insertar vocales al texto hebreo. Al hacerlo, aparentemente “resolvió” un problema en el hebreo, pero en realidad limitó las posibles lecturas que Mt como judío tenía en mente, oscureciendo también así la interpretación que el lector hebreo podía percibir. El texto hebreo diría algo así:
ויבא וישב בעיר אשר שמה נצרת למלאת הדבר הנאמר על־פי הנביאים כי נצר יקרא לו׃
VAIAVÓ VAIÉSHEV BEIR ASHER SHEMÁ NTZRT, LEMALOT HADAVAR HANEEMAR AL-PÍ HANEVIÍM, KI NTZR IQARÉ LO.
“Y se estableció en la ciudad que se llama NTZRT, para que se cumpliera lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado NTZR”.
Mi planteamiento es que, en el texto hebreo de Mateo, la profecía pudo haber aludido a que sería llamado נצר (NTZR) sin uso de vocales, y no necesariamente נצרי (nazareno). Al traducirse el texto al griego, el escriba se vio obligado a introducir vocales entre las consonantes, ya que este idioma las exige, luego, al reconstruir el hebreo a partir de la versión griega que nosotros poseemos (ya con las vocales de la interpretación del escriba), nos condujo a una única lectura e interpretación en lugar de llegar a la intención de Mt al haber escrito la palabra sin vocales. Esto no solo restringió las posibles lecturas del original, sino que además condujo a una interpretación desviada, entendiéndose el término como “nazareno”, es decir, habitante de Natzrát.
Tal lectura presenta varias dificultades. Por un lado, los primeros discípulos fueron llamados “nazarenos”, pero no en el sentido de ser originarios de Natzrát.5 Por otro, esta interpretación los confundiría con los habitantes de dicha localidad, muchos de los cuales no tenían ninguna relación con el movimiento de Ieshúa, a tal grado de haberle rechazado en su declaración explícita en la Sinagoga en su lectura de Isaías 61:1.6 El escriba griego, al verse forzado a insertar vocales para la transliteración del hebreo, optó por la solución más evidente: el topónimo, produciendo Ναζωραῖος, que el lector griego entendió como un gentilicio geográfico: “nazareno” = “el de Nazaret”.
Sin embargo, si el término fuera geográfico, carece de sentido aplicarlo a los discípulos en su conjunto o a toda la Comunidad. En cambio, al recuperar la palabra únicamente usando las consonantes נצר, el término puede entenderse como una designación de los seguidores del Nétzer de Isaías 11:1, es decir, “los del Vástago”.
Por lo tanto, lo que debemos considerar en Mt 2:23 es el hebreo del texto, es decir, aquello que permanece implícito usando únicamente consonantes, y no se formula de manera explícita con las vocales. El texto no está diciendo que Ieshúa habitó en Natzrat con el fin de ser llamado “nazareno” como un gentilicio. Su lectura es de carácter teológico, basada en la profecía.
Al tener una lectura en hebreo, Mt, usando únicamente consonantes, percibió en el hecho de que Ieshúa habitara en NTZRT una correspondencia con el término NTZR, independientemente de si los habitantes de Natzrát eran llamados “nazarenos”. La intención de Mt no era demostrar que la palabra “nazareno” aparece como tal en la Escritura, sino que la palabra “NTZR” sin vocales, sí está presente, como ocurre en Isaías 11:1.
Esta lectura hebrea se armoniza mejor al tomar en cuenta el paralelismo entre ambos textos. En Isaías 11:1 se introduce al «NTZR» (Nétzer, con vocalización) y, a continuación, se afirma que el Espíritu de Elohím reposará sobre él. De manera análoga, Mt presenta primero al «NTZR» y, luego, en Mt cap. 3, describe el descenso del Espíritu de Elohím sobre él.
Miqueas 5:1-2.
Isaías 8:23; 9:1.
Matái es el nombre arameo de Mateo.
Mashíaj = Mesías.
Natzrát es la lectura correcta de Nazaret.
Lc 4:16-30; Mt 13:53-58; Mc 6:1-6: “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle” — Lucas 4:28-29.



