Muchas veces se considera al profeta Yoná (conocido como Jonás) como un profeta rebelde, sin entender su contexto dentro del pueblo de Israel, ni la valoración que de él conservaba la tradición judía. Sin embargo, Yeshúa dijo que Él es mayor que el profeta Yoná, y sería una comparación sin sentido, si Yeshúa o el pueblo de Israel hubieran tenido en tan poco la justicia del profeta Yoná.
La tradición judía no trata la huida de Yoná como un acto de cobardía o de rechazo a un pueblo gentil. Los textos de la tradición la leen como un acto sacrificial para el pueblo de Israel, muy similar al acto de Moshé cuando dijo: "y si no, bórrame de Tu libro" (Éxodo 32:32). Según la interpretación de la tradición judía, el profeta Yoná anticipó que Ninive se arrepentiría y que ese arrepentimiento quedaría como acusación contra Israel, que no escuchaba a sus propios profetas. Yoná prefirió cargar él con la culpa antes que exponer a Israel a esa comparación con Ninive.
Si Ninve escucha a un profeta extranjero en un día, ese hecho se convertiría en acusación contra Israel. La interpretación judía coloca a Yoná bloqueando esa posibilidad. Yoná impide que el acusador tenga con qué acusar. Así, la tradición judía tuvo a Yoná en alta consideración como profeta y defensor de Israel.
Mt 12:41 presenta a los ninivitas levantándose "en el juicio" y condenando a la generación presente del segundo templo. Así, el arrepentimiento de los gentiles es usado como herramienta de acusación.
La lectura judía del profeta Yoná interpreta su disposición a ser arrojado al fondo del mar diciendo que Yoná estaba dispuesto a entregar su propia vida en vez de condenar a su pueblo. La interpretación judía pone a Yoná en comparación con Moshé: "si no, bórrame de Tu libro" (Éx 32:32), y también presenta a David, que pide que el castigo caiga sobre él en vez del pueblo (2 Sm 24:17). La conclusión rabínica fue: "נָתְנוּ נַפְשָׁם עַל יִשְׂרָאֵל" natnú nafsham al Israel, "entregaron su vida por Israel".
Desde esta perspectiva, la vida del profeta Yoná guarda una notable semejanza con la del Mesías, quien entrega su propia vida por la salvación de Su pueblo (Mt 1:21).
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